Las Lealtades, la importancia de un docente presente.

Hoy os voy a hablar de uno de los últimos libros que he leído y que quería compartir con vosotras porque me parece que para nosotras, futuras docentes, historias como estas son muy importantes. Las lealtades de Delphine De Vigan es un libro cortito (200 paginas) que se lee rápido y que te deja pensando unos días. 

Narra una misma historia apartir de 4 perspectivas: Hélène , la profesoras de los niños; Theo, el niño protagonista; Mathis, su mejor amigo y Cécile, la madre de Mathis. Para mi lo más interesante son las perspectivas de Hélène y Theo. 

Los padres de Theo se divorciaron cando el era muy pequeño, fue un divorcio muy conflictivo y sus padres ya no se hablan. El padre esta sumido en una profunda depresión, incapaz de salir de la cama, y su madre odia profundamente a su ex pareja, y se lo demuestra explícitamente a su hijo ( por ejemplo, cuando Theo vuelve de casa de su padre no le pregunta como a ido su semana para no oír hablar del padre y le obliga a lavar toda su ropa antes de entrar para que no huela al padre). A raíz de este situación familiar, sin nadie que le apoye o le entienda, Theo empieza a beber con tan solo 12, buscando escapar de su terrorífica realidad. Hélène es una profesora del centro,  la única que se fija en Theo y en como sus notas están bajado, se duerme en clase, está pálido, no habla de su familia nunca... Ante estas señales ella intenta que el colegio o la familia haga algo, pero nadie la escucha. Ella ha sufrido abusos de pequeña y por eso se involucra tanto el caso, pues se ve a si misma en Theo y cree que puede tomar acciones ante los signos que cuando ella era pequeña sus profesores ignoraron. 

Es desesperante ver como Hélène lucha tanto por este niño y nadie en el centro le hace caso, incluso la mandan a casa de baja porque este “demasiado implicada” mientras que el niño empeora  diariamente, cada vez más cerca del desastre. Esto suena extremo, que en la realidad escolar no pasa, pero es la realidad. Muchos colegios no activan protocolos de bullying o no toman acción ante situaciones de este estilo a tiempo, y acaba mal para los niños involucrados. Sin el apoyo del centro y de la burocracia un profesor tiene poco que hacer, en el libro vemos como ella no puede hablar con el niño con la familia sin que el colegio le de el OK (y el colegio nunca lo hace). Es muy frustrante pero no significa que nos tengamos que rendir como profesoras y pasar de ellos. Hay que lucharlo, hay que prestar atención y estar pendiente. Hay que pelear para que a los niños que tengan problemas y están pasándolo mal se les atienda, la escuela se debe ser un espacio seguro para los niños,, esa es nuestra tarea. 

Cuando acabemos la carrera seremos parte del sistema, y es desde ahí desde donde se pueden hacer cambios. Un docente implicado y que “se da cuenta” puede cambiarle la vida a un alumno. Este libro me recuerda que los profesores no todavía en l escuela únicamente para inferir materias, estamos para acompañr a los niños en su crecimiento y cuidar de ellos. Aunque no sean perfectas, hay herramientas que podemos utilizar ideas ayudara a estos niños y tenemos que aprovecharlas. 

Os el principio del libro por si al leerlo os llama la atención y os animáis a leerlo!!!


Las lealtades.

Son lazos invisibles que nos vinculan a los demás -lo mismo a los muertos que a los vivos-, son promesas que hemos murmurado y cuya repercusión ignoramos, fidelidades silenciosas, son contra-tos pactados las más de las veces con nosotros mismos, consignas aceptadas sin haberlas oído, deudas que albergamos en los entresijos de nuestras memorias.


Son las leyes de la infancia que dormitan en el interior de nuestros cuerpos, los valores en cuyo nombre actuamos con rectitud, los fundamentos que nos permiten resistir, los principios ilegibles que nos corroen y nos aprisionan. Nuestras alas y nuestros yugos.


Son los trampolines sobre los que se despliegan nuestras fuerzas y las zanjas en las que enterramos nuestros sueños.


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